PROCESIÓN DE LA COFRADÍA DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO
Jesús no caminó al Calvario como un guerrero victorioso, sino como un hombre cargando el peso de todas nuestras faltas. En cada caída, nos enseñó que lo importante no es no caer, sino tener la voluntad de levantarse por amor.
En el camino al Calvario, en la calle la Amargura, Jesús y María se cruzaron. No hicieron falta palabras, ni siquiera sostener la mirada; sus almas estaban unidas en un mismo sacrificio. Y sin mirarse, se hablaron."
Jesús Crucificado , El madero vertical une el cielo con la tierra; el horizontal une a todos los hombres entre sí. La Cruz es el pensamiento de que nadie queda fuera del alcance de Dios, por muy lejos que se crea estar.
Verónica no pudo quitarle la cruz a Jesús, ni detener los insultos, ni evitar la crucifixión. Solo pudo limpiar su rostro.
El rostro de Jesús no se grabó en el lienzo por un poder mágico, sino por el contacto del amor. Lo que hace "verdadera" a la imagen de la Verónica .
Paso a paso, el Nazareno va escribiendo con su sangre una historia de perdón en las calles
de Corral camino del Calvario.
Mirar al Nazareno con la cruz a cuestas es recordar que no cargamos nuestras penas solos; Él camina a nuestro lado.